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Verano 2009

sábado, 7 de mayo de 2011

En el fondo del mar...

El turno

 

En el fondo del mar, matarile.

 

07/05/2011 OLGA Merino en El Periódico de Aragón

Admitiendo que el relato que nos han contado sea cierto, que ya es suponer, el cuerpo de Osama bin Laden fue arrojado al mar Arábigo desde la borda del portaviones USS Carl Vinson. Dicen que envuelto en un sudario blanco y dentro de una bolsa de plástico con lastre (de haber fallecido ahogado, el agua dentro de los pulmones habría facilitado el hundimiento). Glub, glub, glub- Un lánguido descenso hacia el fondo marino, allí donde reinan la oscuridad y un silencio de anémonas. En las profundidades oceánicas, sin gusanos ni moscas de la carne, la descomposición de un cadáver se lentifica, aunque imagino que tiburones, marrajos y otros pececillos dentados harán el trabajo. Un banquete lento en la irrealidad acuática. En una extraña coincidencia, las cenizas de Mahatma Gandhi fueron esparcidas en el mismo mar, el que se extiende entre la península Arábiga y la del Indostán; las vertieron hace tres años para conmemorar el 60° aniversario de su asesinato.
A muchos kilómetros de allí, y en un plano temporal anterior, alguien tuvo que cantar para que fuera factible descubrir dónde se escondía el cabecilla de Al Qaeda. Puede que la información saliera de Guantánamo o de alguna prisión secreta de la CIA, donde se usaron técnicas mejoradas de interrogatorio, como el llamado waterboarding o ahogamiento simulado. También en las checas estalinistas conocían las inagotables propiedades del agua como eficaz invitación a la charla. Otro tanto en los sótanos franquistas; en estos últimos solía emplearse un método infalible llamado el grifo: se tumbaba al reo desnudo sobre una mesa, boca arriba, y se le introducía en la garganta una manguera enchufada a la llave del agua. En una barriga cabe mucha.
Aunque me congratula que un indeseable menos apeste la tierra, no puedo evitar que me sobrecojan las formas, la espeluznante conexión acuática entre el arranque y el final de la historia. Algo se ha extraviado por el camino. Quizá la verdad. Y algún principio ético que creíamos sacrosanto. Ambos yacen también allí, en el fondo del mar, matarile, rile, rile.
Periodista

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