“El periodista es la persona que, teniendo por formación una conciencia del poder de la palabra, utiliza de manera efectiva dicho poder. El destino del periodista es derrotar el analfabetismo cívico, o sea, lograr que todos los ciudadanos estén bien informados sobre su propia comunidad, estado, nación y mundo; porque estar informados a medias conduce a la falta de interés: un país parcialmente informado no redunda en beneficio de sus conciudadanos y no es democrático. Esta es la razón por la cual un periodista siempre está al servicio de la personas, de los intereses de su pueblo, pero también le obliga a comprobar la información noticiosa en las fuentes idóneas, para no caer en engaños; porque entonces, al comprobarse la verdad, la palabra, cual andamio sin apoyo, se vendría abajo y no pararía hasta el foso donde se pudren en silencio tantos textos que se vuelven innecesarios. Pero Felicia Jiménez y Angel Cristóbal, escritores venezolanos, todo lo contrario, nos han regalado un libro imprescindible y una eficaz herramienta para los reporteros alternativos; aquellos que reportan el acontecer de las comunidades, de las parroquias, barrio adentro: allí donde la prensa profesional y el periodista de carrera no se atreve a llegar y pierden, por tanto, el contacto con la realidad”.
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